dimarts, 2 de març del 2010

Salvador Seguí (1887-1923) Anarquisme i Sindicalisme

Salvador Seguí

10 de març de 1923, carrer de la Cadena, Bcn.

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En memòria d’un lluitador pels drets dels pobles i de les classes treballadores i oprimides.

 

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Salvador Seguí Rubiñals, conocido con el sobrenombre de "El Noi del Sucre" (el chico del azúcar) nació en Lleida el 23 de diciembre de 1890. Pintor de profesión y de formación autodidacta, como la mayoría de los militantes de la CNT de su época, fue un organizador y hombre de acción más que pensador, escritor o teórico; destacó fundamentalmente en el campo de la oratoria, la estrategia y la organización. Como tantos otros militantes de su tiempo, sufrió la prisión y el encierro en varias ocasiones, a lo largo de su trayectoria militante.
Procedía del círculo de la Escuela Moderna de Francesc Ferrer i Guardia, de quien era discípulo. A los 17 años es encarcelado por primera vez, por sus actividades dentro del Sindicato de Pintores de Barcelona. En julio de 1909 tuvo una destacada actuación contra la guerra de Marruecos, recorriendo las comarcas catalanas. En diciembre de 1911 asiste en Marsella a un congreso obrero internacional. En 1915 fue elegido presidente del Sindicato de la Construcción de Barcelona, al frente del cual organizó en agosto del mismo año una huelga general, que terminó con un éxito completo.
Entre 1916 y 1917, negocia en nombre de la CNT las bases prácticas para una acción conjunta con la UGT, lo que se plasma en un manifiesto público de las dos centrales sindicales. Fue nombrado secretario general de la CNT de Cataluña; y toma parte activa en la huelga de agosto de 1917.
En el Congreso de la CNT de Cataluña, celebrado en Sants (Barcelona), del 28 de junio al 1 de julio de 1918, fue nuevamente nombrado secretario general de la CNT de Cataluña. En este Congreso se aprobó oficialmente la fórmula del Sindicato Único, cuyo principal artífice e impulsor fue Salvador Seguí; esta transformación cualitativa en el seno de la CNT pasará a la historia con el nombre de Sindicatos Únicos, y marca el tránsito de la lucha sindical desde la organización por oficios a la organización por sectores económicos.
En febrero-marzo de 1919, y en el contexto de la huelga de la Canadiense, Seguí adopta una postura prudente y moderada, a favor de de la reanudación del trabajo, una vez conseguidas las reivindicaciones fundamentales. En un acto público en la plaza de toros de Las Arenas, el 19 de marzo, ante un auditorio de 25.000 trabajadores, puso de manifiesto sus dotes de orador.
En el Congreso de la CNT celebrado en diciembre de 1919, en el Teatro de la Comedia, Seguí, junto con Ángel Pestaña Núñez y Quintanilla, una de las figuras más destacadas. Ante el problema de la revolución rusa y de las relaciones entre la CNT y la Komintern, adoptó una postura intermedia entre la de Quintanilla (contrario al ingreso en la Tercera Internacional), y la de los grupos prosoviéticos, declarándose partidario de que la CNT se adhiriese provisionalmente a la Internacional Comunista, pero sin dejar por ello de consignar que ésta no encarnaba los ideales del sindicalismo antiautoritario de la Confederación.
Tras el Congreso de la Comedia, Seguí siguió defendiendo la necesidad de la unión con la UGT. En 1922, tras salir de uno de sus muchos encierros, emprendió una gira de propaganda por Andalucía, interviniendo en más de 102 actos públicos.
En 1922 es nombrado secretario general del Comité Nacional de la CNT. Era la época del pistolerismo y de la lucha sangrienta entre las bandas del Sindicato Libre y los militantes confederales; ante esto, Salvador Seguí hizo todo lo que estuvo en su mano para poner fin a los derramamientos de sangre. Pero Seguí se había convertido en un símbolo para los trabajadores, y contaba con la simpatía de la izquierda burguesa, al tiempo que era temido por la patronal y odiado a muerte por sus pistoleros a sueldo, que ya habían atentado dos veces contra su vida. En marzo de 1923 recibe un anónimo del Sindicato Libre que le advierte de un próximo atentado contra su persona, contra Casanovas y Ángel Pestaña Núñez. En la tarde del 10 de marzo de 1923, el Noi del Sucre fue acribillado a balazos en la calle de la Cadena, de Barcelona, cuando se dirigía a su casa en compañía de su amigo Francisco Comas.

Escola de rebel·lia. Història d’un sindicalista
Salvador Seguí
Ed. El Jonc

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RICARD VILAREGUT .- D’acord que temps líquids i revolució tecnològica, que preocupant decalatge entre informació i coneixement, i que supeditació de la cultura al regne de l’entreteniment. Però la funció del llibre, el seu perquè originari com a transmissor de les idees i la història, resta impertèrrita —diria que somrient fins i tot—, al moment actual de tanta societat del consum, tanta confusió i tanta tonteria. O això és, intueixo, el que l’editorial lleidatana El Jonc deu pensar amb la publicació d’ Escola de rebel·lia, història d’un sindicalista , amb traducció de Pau Juvillà. El volum ens acosta al pensament sociopolític de Salvador Seguí, fundador de la CNT i líder de l’anarcosindicalisme català, activista en els grans conflictes laborals de principis de segle, protagonista de la vaga de la Canadenca i assassinat per tal trajectòria el 10 de Març de 1923 al carrer barceloní de la Cadena. Una aproximació al conegut com El Noi del Sucre des de tres vessants diferents: En net, contextualitzat a través de la mirada de l’historiador i dirigent de l’actual CGT, Emili Cortavitarte; en brut, a través d’entrevistes i conferències del Noi del Sucre durant el bienni 1918-19; i en ficció, a través d’una novel·la curta d’un Seguí més donat —i més dotat— a l’oratòria que a l’escriptura. Un text d’escàs valor, que ens mostra la vida i etapes de la conscienciació obrera d’un jornaler de l’època, però clar exemple de literatura al servei de la causa revolucionària —dit de passada, al més pur estil de la malauradament traspassada Eva Forest.

Un grup de persones davant les flors dipositades al lloc on va morir assassinat El Noi del Sucre, el 1923, al carrer de la Cadena. A grans trets, els apartats del llibre ens mostren un Seguí obstinat en l’educació del proletariat, partidari d’un sindicat únic, cohesionat internament, permeable a d’altres sindicats i corrents progressistes —personals i col·lectius—, però un sindicat que hauria de liderar l’anunciada revolució. Unes reflexions derivades de la crítica a la revolució russa, especialment pel que fa a la nova “tirania”: “Què hi ha guanyat el camperol rus després del traspàs de poders d’un règim tsarista a un de socialista? No hi ha guanyat res perquè si abans eren les hordes tsaristes que li arrabassaven el producte del seu treball, ara són els soldats del soviet”. D’altra banda, en el famós discurs de Madrid l’any 1919 veiem el Seguí més federalista —per ser precisos, el federalisme dels pobles i persones lliures—, però també el més contundent. “A Catalunya no hi ha cap altre problema que el proletariat”, proclamava un Seguí referint-se al nacionalisme interessat de la Lliga Regionalista.


El valor d’aquest llibre és essencialment bibliogràfic degut a la dificultat de trobar anteriors treballs —d’Isidre Molas, Manuel Cruells i Josep Maria Huertas Claveria— si no és a arxius personals, o bé tangencialment a través d’ El sindicalisme a Barcelona , d’Albert Balcells, o Apòstolsi mercaders , de Pere Foix. I si tenim en compte que Seguí fou un dels referents d’una organització com la CNT, protagonista fonamental de la història del nostre segle XX i que tanta gent va arrossegar, entendrem el valor de la publicació d’ Escola de rebel·lia . I entendrem, de pas, un més de tants oblits dignes de recordar.

 

Salvador SEGUÍ (1887-1923)
ANARQUISMO Y SINDICALISMO

Conferencia pronunciada en el la prisión del Castillo de la Mola (Maó - Illes Balears), 31 de diciembre de 1920


Es creencia general que el sindicalismo no significa nada. Los equívocos que alrededor de esta negación se han formado son tantos, y algunos de tal magnitud, que conviene, de una vez para siempre, deshacerlos, destruirlos.
Que el sindicalismo no es nada, no sería nada, sin la espiritualidad irradiada del anarquismo, como afirman algunos, es condicionalmente verdad. Pero sólo condicionalmente.

QUÉ ES EL ANARQUISMO. El anarquismo es una gradación del pensamiento humano. Diríamos, mejor, que es la gradación más alta del pensamiento humano. Es una consecuencia lógica de las diversas fases que, a través de los tiempos, han sufrido las ideas, pasadas por el filtro del sentimiento.
Todas las ideas no son nada sin las personas que las crean. Si las personas no las creasen, no existirían. Por lo tanto, pues, las ideas han sido determinadas por las personas.
La anarquía, repitámoslo, no es anterior al ser humano, porque si fuera así, los anarquistas dejarían de ser, espiritual y moralmente, lo que fueron y lo que son, para rendir culto fanáticamente a lo sobrenatural.
En este caso no se distinguirían los principios anarquistas de los deístas.
Y, precisamente porque las ideas son creadas por el ser humano, concebidas por el ser humano, tienen consistencia y valor humano. En caso contrario, ya lo hemos dicho, nada serían; nada valdrían. Serían, sí, un valor negativo. Serían una negación de la conciencia de las personas. Concretemos.
Cualquier idea que no pase o que no haya pasado por los procesos de la evolución no es más que elucubraciones mentales.
El anarquismo tuvo que pasar por este proceso evolutivo del que hablamos. Si no fuera así, no se concebiría la anarquía como manifestación humana.
Tenemos que tener en cuenta también otra cosa. Que todas las ideas, tanto las más modestas como las más atrevidas, han sufrido este proceso de evolución. Lo demuestra el hecho que ni una sola de las concebidas ha sido llevada a la práctica, se ha plasmado en realidad, en su concepción primitiva, en su integridad y pureza. Así las religiones; así todas las concepciones filosóficas, económicas y políticas. Así nuestras ideas.
Hasta incluso algunas, de la concepción a la realización, han dejado en el tránsito pedazos de sus principios.
Ahora bien. Con cuanta más fe luchemos y cuanto más integramente sea planteada la lucha, más pronto y más felizmente se llegará a la realización de las ideas. De lo contrario, tardarán más a realizarse cuanto más indiferentes seamos.
Pero tengamos en cuenta también, no lo olvideis, porque el desengaño sería funesto, que las ideas pierden la integridad de la concepción originaria, de la misma manera que todas las ideas se bifurcan, con tal que se puedan llevar a la práctica, más o menos tarde, por los nuevos caminos abiertos, el de realización más inmediata.
Una idea puede dar margen a nuevas concepciones ideológicas; a nuevas exposiciones. Puede ser motivo para crear organizaciones que, basándose en la concepción espiritual de la misma idea, cree de nuevas. Y aunque fundamentalmente no sean las mismas, no se pueden diferenciar en nada.

QUÉ ES EL SINDICALISMO. Eso pasa con el sindicalismo. Porque el anarquismo, asentemos esta afirmación, da lugar al sindicalismo.

El sindicalismo es la base, la orientación económica del anarquismo. Digamos que es la concepción. La anarquía no es un ideal de realización inmediata.
No lo limita nada. Por su extensión espiritual, es infinito. Para su implantación, no tiene lugar ni tiempo. En el orden social de las ideas, las personas no conseguirán dominarlo nunca.
Hagamos otra afirmación referente al anarquismo, y es: que siendo la concepción ideal de la vida de las personas, no llegará a tener realización, porque es una perfección tal de pensamiento que por tenerla hace falta pasar por fases del definitivo.
Al contrario de lo que ha pasado con las religiones positivas, que dieron formas tangibles a todo aquello que se propusieron que las tuviera, el anarquismo, por los motivos antes expuestos, no lo pude hacer.
Admitiendo que el anarquismo, a través de los tiempos, pudiera ser una realidad, no dudeis que -antes- dará margen a la creación de otras concepciones y otras escuelas, nacidas, evidentemente, de la concepción primitiva de la Idea.
El anarquismo no llegará a hacerse realidad en su verdadera filosofía. Sería tanto como definirlo y matarlo. Y eso, no.
El anarquismo no tiene un origen material. No nace en un punto para morir en otro. Es propio de la inteligencia y del sentimiento. Es la suma, como decíamos, de perfecciones humanas.
Por eso, anarquismo es ya individualismo. De la misma manera que aquel ideal en su integridad es individualista, hay también la concepción colectivista que acepta las cosas más fácilmente realizables del anarquismo.
Es innegable, por tanto, que nuestra organización, que el sindicalismo, es hijo espiritual del anarquismo ¿Y qué significado tiene el sindicalismo?
Históricamente, es el resultado y una condensación del proceso del pensamiento; ideológicamente, es la condensación del pensamiento al cual dieron vida los compañeros de la Interrnacional; práticamente es el arma, es el instrumento del Anarquismo para llevar a la práctica aquello más inmediato de su doctrina.
Dicen que el sindicato no es nada. Se niega el valor del sindicato. Esta afirmación es un error. El sindicato es. Es cerebro. Cerebro y brazo. No se puede comprender el uno sin el otro. Creo que los anarquistas pueden estar orgullosos si el sindicalismo y su instrumento, el sindicato, plasman en realidad alguna o algunas de las concepciones del Anarquismo. El sindicalismo tiende a usufructuar las prerrogativas que le son propias en el orden social.
Es claro que el sindicalismo no es anarquismo. Pero sí que es una gradación del anarquismo.
También se dice que el sindicalismo no tiene ideas propias. No es cierto. Es un error más en otra afirmación.
En los congresos celebrados en los años 1910, 15, 16, 18, 19, el sindicalismo llega a precisar que se amparará de los instrumentos de trabajo. Y cuando se habla de la idea práctica del comunismo, se dice que eso es anarquismo. Sí, bueno bien. Pero ¿de qué instrumento se valdría el anarquismo para conseguir la realización de su postulado económico? Del sindicato ¿verdad?
El anarquismo da alma y espíritu al sindicalismo. Pero que nadie dude que el sindicalismo es una promesa y una garantía para la precipitación de las ideas anarquistas.
¿Quién niega que el sindicalismo plantea y resuelve el problema económico, problema de los problemas? ¿Quién osará negar que el sindicalismo revolucionario y libertario, en su concepción económica, quién dudará, quién negará, repito, que sea el auxiliar poderoso y eficaz del anarquismo?
Helo aquí la virtualidad del sindicalismo. Por esta razón no estamos de acuerdo con los socialistas. Ellos hacen hombres que no creen en su personalidad.
Los socialistas, con la obra que realizan retrasan el momento de la posesión integral de las prerrogativas sociales de la humanidad. Mientras haya quien crea que los problemas no los hemos de resolver por ellos mismos, delante de ellos mismos, , sino que su solución depende de los otros, el ser humano no hará nunca nada. Quien crea en la organización es un esclavo.
La virtud del sindicalismo, como tiene ideas propias, es revelar y substituir los factores del capitalismo y de la burgesía.
La organización profesional del sindicalismo, orientado en un sentido revolucionario y libertario, se acerca al anarquismo.
Sindicalismo es la agrupación natural de los elementos de una misma profesión. Éste no solamente sustituirá los valores burgeses y capitalistas, de los cuales he hablado antes, sino que dará garantías de moralidad y personalidad no dadas, hasta ahora, por ningún régimen burgués.
El sindicalismo, digámoslo ya, es la avanzada del anarquismo.